lunes, 21 de marzo de 2022

Las Truculentas: Tras la puerta (XI y final) - La motosierra - Tessa

Un pasillo medio en ruinas. A la derecha, puertas en una pared pintada que parecen contener pesadillas en su interior. En la parte inferior, el título: TRAS LA PUERTA Subtítulo: Una historia truculenta y escalofriante. Las Truculentas: Gloria,  Xandra, María, Elisabet, Sheila, Ana, Trying_mom, Rocío, Lady Marlo, Laura, Teresa



    (Este es un relato escrito entre varias personas. Cada una ha trabajado una parte diferente, con su propio estilo, pero todas han contribuido a que sea un gran relato. Se irá publicando cada día un relato y, a final de mes, se publicará el relato completo. Se puede seguir la serie de relatos aquí: Truculentas)


        Unos pocos pasos y un vistazo rápido bastaron para reconocer a la perfección dónde estaba. Hacía años que había dejado esa casa atrás, y esa vida también. Los pelos se le pusieron de punta y todos los recuerdos cayeron sobre ella como una losa. Estaba en la habitación de su infancia. Se centró en la litera y, cuando vio que una pequeña forma la miraba desde arriba, su cuerpo entero se paralizó.

      ―¿Qué haces tú aquí? ―dijo la voz de arriba. Era Lura, su hermana mayor—. Te dije que durmieras en casa de tu amiga, hoy papá iba a…

         El sonido de la motosierra se escuchaba más y más cerca cada vez.

         —Venga, escóndete bajo la litera, ¡rápido! —susurró Lura intentando no llamar la atención.

        Victoria hizo caso a lo que su hermana le pedía sin rechistar. La motosierra se acercaba, y ninguna de ellas podía detenerla. El corazón de Victoria comenzó a acelerarse, al igual que su respiración, y puso la mano sobre su boca para no emitir ningún sonido que alertara al hombre de su presencia. La motosierra dejó de escucharse; sin embargo, unos pasos fuertes y constantes ocuparon su lugar. Victoria oyó cómo esos pasos se acercaban más y más hasta que quedaron frente a ella. No sabía qué hacer, y permaneció en silencio, pero asomó un poco la cabeza por debajo del somier. El hombre no llevaba una motosierra, sino un cuchillo de largas dimensiones. Los ojos de Victoria se agrandaron y, cuando escuchó cómo el arma atravesaba el cuerpo de su hermana mayor, lo único que pudo hacer fue llorar en silencio. Los gritos agónicos de Lura se le clavaban como si ella misma estuviera siendo acuchillada. 

        Debería haber hecho caso a lo que ella le dijo, porque, de algún modo, sabía que esa noche sería la última. Permaneció en silencio hasta que el hombre se alejó de ella y se fue por el pasillo. Estremecida, salió de debajo de la litera y, con las manos temblorosas, se acercó al pomo de la puerta, dio unos cuantos pasos y la cerró.

        —Te dije que sería un proceso duro para ti. Concédete unos segundos para volver y saber dónde estás.

        Victoria abrió los ojos de golpe, mirando a todas partes, pero sin ser capaz de centrarse en nada. Estaba tumbada en medio de una habitación decorada con colores claros y varias plantas. A su lado, una mujer con un cuaderno entre las manos le sonreía.

        —No-no-no entiendo, ¿qué acaba de pasar? ¿Dónde estoy?

        —Estás en mi consulta, a salvo —dijo la mujer—. Victoria, acabas de rememorar el peor recuerdo que te atormentaba desde pequeña. No has podido avanzar con tu vida durante todo este tiempo porque tú misma te pegabas hachazos, impidiéndote seguir adelante. Ahora que sabemos la causa, podremos tomar medidas, ir a cursos, e incluso a rehabilitación…

        Victoria dejó de escuchar esa voz que tanto le sonaba, pero que aún no era capaz de identificar. Miró una vez más a su alrededor y, cuando vio que un gato negro descansaba a los pies de la mujer, suspiró aliviada. Sin mediar palabra, se levantó de la cama y se acercó a la gata para acariciarla.

        —He descubierto la historia. He vuelto a mi vida real —le susurró Victoria.

        —Niña estúpida —contestó la gata.




Escrito por Teresa Plaza García:


domingo, 20 de marzo de 2022

Bases del I Campeonato de Microrrelatos de latapadelbaul

 

Cuatro imágenes. En la esquina superior izquierda, un padre sostiene a un bebé junto a su cara. El sol está al fondo y está a contraluz, así que solo se ven sus siluetas. En la esquina superior derecha, una figura sostiene un bote que expulsa humo rojo por toda la imagen. Lleva una máscara con ojos y boca luminiscentes pintados. En la esquina inferior izquierda, un globo con forma de corazón rojo está a punto de ser explotado por una mano que se acerca con un alfiler muy grande.  En la esquina inferior derecha se ven dos manos sobre un cuaderno, una de ellas sostiene una pluma y está escribiendo.  En el centro hay un letrero curvado como un arcoiris:  I Campeonato de Microrrelatos  Debajo:  ¡Vota por tu campeón!  En el pie de la foto:  latapadelbaul.es


BASES:


  1. Podrá participar cualquier persona residente en cualquier país del mundo que tenga cuenta de Twitter. Sin embargo, los relatos deberán presentarse en español. En próximas convocatorias esto podrá modificarse, pero en esta solo en español.
  2. Todos los que quieran inscribirse deberán hacerlo a través del formulario que se publicará el miércoles 23 a las 10.00, donde indicarán su alias de Twitter y si residen en España o fuera de ella.
  3. Solo habrá 24 horas para inscribirse y 32 plazas. Si se inscriben más personas que plazas, se hará un sorteo.
  4. Las comunicaciones oficiales se harán siempre a través de latapadelbaul.es y la cuenta de @shapirowilks, por lo que se recomienda seguir la cuenta para estar informado, aunque NO es un requisito indispensable.
    1. No obstante, se creará un chat de telegram con todos los participantes donde se podrán exponer las dudas, preguntas, comentarios, aclaraciones... 
  5. El campeonato constará de 5 rondas eliminatorias:
    1. Dieciseisavos
    2. Octavos
    3. Cuartos
    4. Semifinales
    5. Final
  6. En cada ronda se enfrentarán los relatos por parejas.
  7. Cada participante enviará un único microrrelato de no más de 280 caracteres en cada ronda. Aquellos relatos que se pasen de tamaño serán descalificados.
  8. Cada ronda tendrá una ilustración que deberá inspirar a los participantes en sus microrrelatos. No deben describir lo que hay, solo debe ser una inspiración.
  9. Los participantes tendrán un seudónimo diferente en cada ronda, asignado por mí, que tendrá relación con el tema de la ronda.
    1. Será público quién participa y quién pasa de ronda.
    2. Sin embargo, se pide a los participantes que no hagan público su seudónimo. Esto no es el colegio, no hay castigos y tampoco voy a descalificar a nadie por esto. Pero ya somos todos mayorcitos como para andar con tonterías. Es un juego, juguemos con deportividad.
  10. Todos los relatos se enviarán mediante un formulario de Google específico para cada ronda. Desde que se plantee el tema y la ilustración, los participantes tendrán 48 horas para enviar sus relatos.
  11. Todos los relatos se publicarán en una entrada en latapadelbaul.es. 
  12. Cada semana se publicará un hilo en Twitter en la cuenta @shapirowilks enlazando a la entrada y poniendo una encuesta con cada pareja de relatos.
  13. Las votaciones de Twitter decidirán qué relato sobrevive y qué relato se queda en la arena. 
  14. Se establecen dos premios:
    1. El ganador del I Campeonato de Microrrelatos de latapadelbaul.es recibirá un ejemplar de de la Antología Legado. Si reside en España (península), será un ejemplar físico firmado y dedicado. Si reside fuera de España o en las islas, será un ejemplar digital.
    2. Al final del Campeonato se votará la mejor ilustración. La más votada recibirá un ejemplar de Antología Monería. Si reside en España (península), será un ejemplar físico firmado y dedicado. Si reside fuera de España o en las islas, será un ejemplar digital.
  15. La participación en el Campeonato implica la aceptación estas bases.




sábado, 19 de marzo de 2022

Abrimos la tapa del baúl de... Lorena Grande

Se notaba que el frío iba dando paso, poco a poco, a las flores. Por todas partes se alzaban insectos recorriendo los parterres, subiendo sinuosos, saltando: siendo muy pesados. Había quedado con Lorena Grande y me puse a repasar mis notas:

Lorena Grande, sevillana, enamorada del arte y la historia de su ciudad. Estudió Traducción e interpretación pero siempre ha adorado la literatura. Sus grandes pasiones son leer, escribir y el chocolate. Tiene varios libros autopublicados y otros con editoriales, como «Tormenta de Colores» con Cherry Publishing, «Las Crónicas de Vikeni» con Titanium Editorial y tiene varios libros que verán la luz en 2022 con Selecta de Penguin Randomhouse.

Mientras espantaba unas avispas que habían encontrado en mi ropa motivo de diversión, me di cuenta de que se acercaba una figura tapada con una capa y una capucha. Caminaba tranquila, mirándome con fijeza con unos ojos luminosos que destacaban entre las facciones oscuras que se vislumbraban bajo la tela.

―Hola, eres Mario, ¿verdad?

―Sí, soy yo. Encantado, Lorena ―dije, ofreciendo mi mano.

Una delicada mano negra azabache emergió de la manga y me dio un apretón fuerte y afectuoso.

―¿Te parece si nos acercamos a una terraza y tomamos algo mientras hablamos?

―¡Genial!

Caminamos hasta una cafetería cercana que estaba lo suficientemente alejada de los bichos como para que yo pudiera tomar notas sin distraerme. Lorena echó la capucha hacia atrás y descubrió una bella elfa oscura con las orejas puntiagudas. Tragué saliva por la sorpresa, tomé el bloc y el papel y puse la grabadora en marcha.


Tu historia comienza hablándonos de los elfos oscuros. En la novela se trata de elfos de piel oscura, como su nombre indica, pero en el mundo fantástico siempre se ha tratado de seres bastante perversos. En la saga de R. A. Salvatore, por ejemplo, son malvados y traicioneros en general. Sin embargo, en tu mundo no tienen nada que ver con eso. De hecho, en alguna ocasión se dice específicamente que los elfos oscuros no tienen magia oscura, como muchos humanos piensan. ¿Cómo se te ocurrió este cambio?

El reto de cualquier autor es crear algo de la nada o convertir lo que ya existe en algo novedoso. Siempre se le puede dar una vuelta de tuerca a conceptos ya utilizados, como el de los elfos oscuros. ¿Por qué tienen que ser malos? ¿Por qué no pueden ser las víctimas? Al fin y al cabo, todo depende del punto de vista, ¿no? 

Por eso decidí que la protagonista debía pertenecer a una especie como esta, a la que siempre le colocan el sambenito de la maldad. Además, aunque se trata de una historia de fantasía, no quería inventar un sistema de magia, porque eso me obligaría a crear una historia mucho más compleja y la protagonista de Tormenta de colores no me pedía eso. 

Digamos que ese sistema de magia lo veremos en el proyecto Luz y Oscuridad. 

La historia de Carshia y Shegnia es bastante triste. Humanos contra elfos, cuando por fin los últimos recuperan su hogar está destruido por la guerra y aislado del mundo porque los humanos los aborrecen y los temen a partes iguales. Solo pueden salir de allí a través de un mar embravecido en el que pueden perder la vida. Es un tratamiento muy original de la inmigración económica. Cuéntanos un poco cómo lo desarrollas.

Cuando creé a Nasha, pensé que sería una buena forma de lanzar un mensaje en contra de muchos comportamientos respecto a quienes se ven obligados a abandonar su hogar por culpa de los errores de otros. Tormenta de colores es un canto contra el racismo y un reflejo de lo que se vive día a día en muchos lugares del mundo. En concreto, Carshia y Shegnia representan a Europa y África, respectivamente. 

Respecto al desarrollo, siempre intento que se vea la situación desde el punto de vista de Nasha y que el lector sienta lo que siente ella: las miradas de desprecio, los comentarios en voz baja, las faltas de respeto… Fue muy duro y bastante complicado tratar el tema con suavidad. Por suerte, quienes me han leído me han felicitado por saber llevarlo con dulzura. El objetivo principal de que Nasha represente a un pueblo apaleado es despertar la compasión y el entendimiento en el corazón del lector. 

La familia se ve desde diferentes perspectivas en la novela y es muy importante la forma en la que afecta a su desarrollo. Por un lado tenemos a Nasha, la protagonista de la historia. Es una elfa oscura que cruzó cuando era niña y ahora vive en Carshia como una más, junto a su abuela. ¿Qué importancia tiene para ella la familia? ¿A quién más incluye dentro de ese ámbito?

Cierto, la familia es muy importante para ella. Se quedó huérfana siendo muy pequeña y su abuela adoptiva es la única persona que la ha acogido en su seno de esa forma, dándole un hogar y una oportunidad nuevos. Kharia es su refugio, su lugar seguro, que es lo que toda casa y familia debería ser. Es el único sito donde Nasha se siente a salvo por completo, y eso es algo que todo el mundo necesita. En algún momento se hace alusión al marido difunto de Kharia, y aunque Nasha no le conoció le agradece las cosas que dejó fabricadas en la casa, porque también ella las puede utilizar. 

Por desgracia, no todas las familias son así. La de Sarah está rota, mancillada con una serie de comportamientos y palabras que también denuncio a lo largo de la novela. Es la antítesis del círculo en el que Nasha se mueve, se ve desde la primera página. También se llega a conocer un poco a la familia de Eshir, que tiene de todo: parientes más agradables, otros a los que no te gustaría ver en tu vida, unos a los que les tienes un cariño especial y otros que apenas conoces. 

En definitiva, son tres modelos diferentes de familia, pero Nasha solo necesita a su abuela para no sentirse aislada en un reino lleno de humanos.

Tenemos también a Sarah, su mejor amiga desde que eran pequeñas. Cuando avanza la historia vemos que su familia no es, precisamente, modélica. El padre tiene una presencia que se desvela poco a poco y acaba por ser importante. Pero los trapos sucios se lavan en casa. ¿Por qué Sarah no le contó nunca a Nasha nada?

Es una pregunta interesante. ¿Por qué nos callamos las cosas importantes? ¿Por vergüenza? ¿Por sentirnos fuertes? ¿Por no querer molestar a nadie más? En el caso de Sarah, fue todo a la vez. Ella ya conocía la aversión de Nasha hacia su padre por cómo la había tratado una vez, no quería complicarlo todo aún más. También era consciente de que Nasha no se aceptaba, no se quería a sí misma. Decirle que su familia estaba en contra de su raza y hablarle de todos los problemas que vivía habría preocupado en exceso a su amiga, además de hacerle sentir aún peor. 

Sarah estaba acostumbrada a proteger a Nasha, pero no se daba cuenta de que era ella quien necesitaba el apoyo y la protección de su amiga.

La relación entre Nasha y Sara va más allá de la amistad para la protagonista, que está enamorada. Además, piensa que su amiga la despreciaría si se enterase. ¿Cómo valora éticamente la sociedad de Carshia las relaciones sexuales?

Bueno, depende de dónde se viva. En Arsis, por ejemplo, nadie critica a viva voz una relación homosexual, pero no está del todo bien visto. Prefieren las parejas habituales de hombre-mujer. Sin embargo, no es eso lo que detiene a Nasha a la hora de declararse, sino el temor a que Sarah ya no quiera saber nada de ella. 

Finalmente, tenemos a Eshir. Un chico simpático y guapo que trabaja con Nasha. Entra en su vida tratando de hacerse su amigo y ocupa en su corazón el hueco que deja Sarah en un momento triste de la novela. Cuando transcurre cierto evento podemos ver cómo la familia de Eshir es diferente de lo que se ve en el pueblo: su tío es el que odia a los elfos y avergüenza al resto. ¿Es solo por cómo es la familia de Eshir o tiene que ver con vivir en el pueblo o en la ciudad? ¿Cómo se ve a los elfos en la capital?

Hay que entender que en la capital o en las ciudades de interior no suelen verse elfos oscuros, por lo que sus reacciones pueden ser muy distintas. En Arsis sí llegan a estar algo más acostumbrados, tanto por la presencia de Nasha como por ser un lugar de paso de los elfos que llegan a través del mar. La familia de Eshir no se caracteriza por ser racista, pero sí es cierto que en todas las familias tiene que existir una oveja negra y esa oveja es su tío. De hecho, se puede apreciar que los demás no dicen nada cuando se produce el enfrentamiento entre él y Nasha; se debe a que no piensan igual que él, si bien es cierto que podrían haber intervenido y roto el discurso racista de su pariente. 

Por desgracia, estas cosas suceden en la vida real. A veces nos mordemos la lengua cuando presenciamos alguna injusticia. Por mucho que no estemos de acuerdo, llegamos a fomentarla si no hacemos algo al respecto. 

Algo bastante común en las novelas de fantasía juveniles es que la protagonista se erige en la líder de un movimiento revolucionario. En tu novela, sin embargo, se cita expresamente este hecho y Nasha se autoexcluye. ¿Por qué?

Precisamente por lo que has comentado: lo habitual es que la protagonista sea la líder de una revolución, no un personaje secundario que se aleja del conflicto. Nasha ya tiene suficientes problemas en su vida y ha sufrido bastante como para sumarle una guerra diplomática. No se ve capacitada para liderar la lucha de su pueblo, solo quiere una vida tranquila junto a sus seres queridos, que la respeten. Eshir la apoya por completo porque es consciente del sacrificio que le supondría a Nasha formar parte de ese nuevo futuro. Siempre lo ha dado todo por los demás, pero ahora le toca a ella decidir por sí misma. 

La sexualidad se trata en el libro de dos maneras contrapuestas. Por un lado, Nasha espera ser despreciada por Sarah por sus sentimientos hacia ella. Por otro, Eshir trata de conquistarla aún conociendo esos sentimientos, lo que hace suponer que para él es algo fluido, no cerrado ni definido. Cuéntanos un poco las razones de esta dualidad.

Todo depende del punto de vista y de la educación que ha recibido cada uno. A Eshir le enseñaron a aceptar a todo el mundo, fuera como fuese y tuviera las preferencias que tuviese. Lo importante es lo que hay en el interior de la persona, su forma de ser. 

Nasha, que ha conocido el rechazo directo, no quiere verse sometida a él de nuevo, menos aún si viene por parte de su mejor y única amiga. Eshir asume ese hecho y no espera que Nasha se enamore de él. Solo se acerca lo que ella le permite, y el resultado es que nuestra elfa oscura descubra que no todo el mundo es como el padre de Sarah o como Hurgin, su pareja. 

En todas las historias debe haber un villano. Se suele decir que los villanos son los héroes de su propia historia. ¿Hasta qué punto sucede así en tu historia? ¿Crees que en algún punto siente remordimientos o está más allá de esto?

En este caso, no creo que el villano llegue a ser un héroe, porque no se puede justificar la violencia contra inocentes. Por supuesto, si contáramos la historia desde el punto de vista del villano, quienes le rodean le verían como a un héroe, pero eso no significa que realmente lo sea. 

Y no, por supuesto que no se arrepiente de nada. Es un ser sin escrúpulos, egoísta y falto de valores y moralidad. 

Cuéntanos en que estás trabajando ahora.

Pues estoy inmersa en Las Crónicas de VIKENI 4 y estoy proyectando una nueva serie de romántica. También tengo planteados los pilares del proyecto Luz y Oscuridad, la nueva historia de fantasía en la que trabajaré cuando termine con la saga de VIKENI (que son cuatro libros y una precuela). Además, compagino la escritura con mi trabajo muggle y la vida de adulta, por si fuera poco, ja, ja, ja. 



Lorena se detuvo un instante. Contempló la primavera y suspiró.

―¡Qué diferente es Shegnia de todo esto!

―¿Has estado alli? ―pregunté, intrigado.

―Una vez. Fue un viaje difícil. Y ahora debo volver. Alguien tiene que dar cuenta de lo que sucede en esas tierras. Quizá no sea una guerrera, pero puedo dejar escrito lo que sucedió, para que todos lo conozcan.

―Es una labor larga y compleja. Me alegro de haberte conocido.

Ella me sonríe, se da la vuelta y se aleja. Se cruza con una familia que la miran con sorpresa y lo que parece algo de miedo. Ella desaparece y ellos la miran y cuchichean.

Parece que aquí también tenemos que revisar nuestros prejuicios.




¿Dónde puedes encontrar a Lorena Grande?

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Si quieres comprar su libro puedes hacerlo aquí: «Tormenta de Colores»


viernes, 18 de marzo de 2022

La entrevista de los viernes: L. Green y Ana G. Morgana (Antología Legado)

 Hoy tenemos con nosotros a L. Green y Ana G. Morgana. Podéis leer los hilos de su relato (escrito a cuatro manos) aquí:


¿Qué significa para ti escribir?

Green: Para mí, escribir es similar a respirar, no soy capaz de pensar en qué seria de mi vida si no pudiese escribir. Es mi manera de luchar contra lo que encuentro injusto, de tener un poco de voz en este mundo y poder llegar a la gente con mis historias, cambiarles aunque sea un poquito.

Empecé a escribir a los 11 años tras el fallecimiento de mi madre, ella escribía y para mí era la mejor escritora del mundo aunque nunca le llegaron a publicar. Poder escribir me conecta a ella y así siento que nunca se va a ir del todo, que vive en mis letras, podría decir que es la parte más importante de mi vida.

Ana: Es la mejor terapia. Es poder sacar lo que una lleva dentro y plasmarlo en historias y aventuras, una manera de compartir el mundo interior con el mundo. 

¿Por qué decidiste presentarte a esta Antología?

Green: Conocí a Tessa y Cometa por la antología Renacer. Gracias a ellas, en solo un año, crecí tantísimo que aun me cuesta asimilar todo lo que me han dado. Conocí a mi novia, encaucé mi futuro. Fue más que una antología, fue encontrar un hogar.

Cuando nos propusieron participar en esta aventura me lancé sin pensarlo, confiaba en ellas ciegamente y quería contribuir en su nuevo proyecto, al igual que espero hacerlo en todos los que emprendan porque son enormes y se merecen el mundo entero.


Ana:  Porque había participado en Renacer y la experiencia fue maravillosa. Por ello, cuando Tessa y Cometa nos hablaron de esta antología, no hubo dudas. 

¿Cuánto hay de autobiográfico en tu poema / relato?

Green: La verdad es que hay poco que se podría considerar autobiográfico en mi relato, más bien pequeños rasgos de mi misma que siempre quedan implícitos aunque no quieras, siempre que se escribe se deja una huella de ti. En este caso creo que me veo reflejada en Regina, también sería capaz de esperar eternamente si estoy enamorada.

Ana: No creo que se pueda decir que sea autobiográfico. Es una historia de fantasía, pero a la vez con creencias muy importantes para nosotras. 


¿Hay algo que hayas hecho en tu texto con el tiempo, el narrador, la forma de construir el mundo... que te gustaría destacar por su importancia en la trama?

Green: En mi caso, al escribir a cuatro manos, me encargué más de la parte erótica del relato que de la construcción del mundo y la trama. Me gustaría destacar sobre todo el inmenso amor que se tienen las protagonistas y como se muestra de manera sutil todo lo que tenemos que luchas las personas LGTB por simplemente amar tranquilas, aun hay mucho camino por delante pero creo que estamos dando los pasos correctos.

Ana: Escribir a cuatro manos con L. nos llevo a las dos a salir de nuestra zona de confort. Es una experiencia que creo que más gente debería probar. 


Cuéntanos algo sobre los otros escritores de la Antología.

Green: Personalmente ya sabía que esta antología sería especial, todo lo que hacen Tessa y Cometa viene marcado por una pizca de magia que solo ellas saben mostrarnos.
    
Con mis compañeras de renacer la relación es más de familia que de amistad, siempre sé que si me caigo tengo sus manos para levantarme y empujarme a la cima una vez más.

Y en cuanto a los nuevos compañeros, ha sido un auténtico honor y privilegio conocerlos y dejarles entrar en mi vida. Son todos unos artistas inmensos y, a día de hoy, hay algunos que ya considero indispensables para mí, como por ejemplo Fran. Es como un hermano para mí y esas relaciones tan increíbles que nacen de un proyecto tan bonito son un autentico tesoro, me siento bendecida por poder formar parte de esto.


Ana: No podría decir una persona en particular, pero desde luego, hay personas a quienes admiro mucho y otras a quienes estoy deseando leer. Es un placer poder compartir esta antología con un equipo humano y artístico tan bonito como este. 





¿Dónde podéis encontrarlas? Aquí:



jueves, 17 de marzo de 2022

I Campeonato de Microrrelatos de latapadelbaul.es

 

Cuatro imágenes. En la esquina superior izquierda, un padre sostiene a un bebé junto a su cara. El sol está al fondo y está a contraluz, así que solo se ven sus siluetas. En la esquina superior derecha, una figura sostiene un bote que expulsa humo rojo por toda la imagen. Lleva una máscara con ojos y boca luminiscentes pintados. En la esquina inferior izquierda, un globo con forma de corazón rojo está a punto de ser explotado por una mano que se acerca con un alfiler muy grande.  En la esquina inferior derecha se ven dos manos sobre un cuaderno, una de ellas sostiene una pluma y está escribiendo.  En el centro hay un letrero curvado como un arcoiris:  I Campeonato de Microrrelatos  Debajo:  ¡Vota por tu campeón!  En el pie de la foto:  latapadelbaul.es


¡Hola, gente bonita!

Me alegro de que estéis aquí. Quiero anunciaros que en abril tendremos el I Campeonato de Microrrelatos de latapadelbaul.es. En unos días os pondré las bases regladas pero aquí van algunos datos.

32 participantes.

5 rondas eliminatorias. Uno vive, uno muere.

Cada ronda se realizará la votación en twitter. Todo el mundo podrá votar y se seguirán estrictamente las votaciones de los tuiteros hasta la hora que se especifique. Para tratar de evitar el voto por nombre y no por micro, cada escritor tendrá un seudónimo asignado por mí, que dependerá del tema. Ejemplo: si el tema de una ronda fuese la digestión (que no lo será) podría haber una batalla entre INTESTINOS REVUELTOS y FRITURA PESADA.

Además, en cada ronda los microrrelatos tomarán como inspiración una ilustración única, compuesta por una grandísima artista específicamente para este campeonato. Las ilustraciones las veréis en cada clasificatoria, pero las artistas son:

El ganador del campeonato recibirá como premio un libro físico, si reside en España. Si no, será el mismo libro pero en digital.

Al final del campeonato, se realizará también una votación entre las ilustraciones. Y la ilustradora que reciba más votos se llevará también un libro físico, si reside en España. Si no, será el mismo libro pero en digital.

Para apuntarse, os recomiendo estar atentos a mi cuenta de twitter. La semana que viene pasaré un formulario que estará abierto 24 horas. Si se inscriben más personas de las plazas, haré un sorteo para decidir las 32 personas que se enfrentarán en esta lucha a vida o muerte.

Creo que ya tenéis bastante para ir afilando las armas y preparando vuestras mejores letras.




miércoles, 16 de marzo de 2022

Las Truculentas: Tras la puerta (X) - La puerta adecuada - Laura Morales Arguijo

Un pasillo medio en ruinas. A la derecha, puertas en una pared pintada que parecen contener pesadillas en su interior. En la parte inferior, el título: TRAS LA PUERTA Subtítulo: Una historia truculenta y escalofriante. Las Truculentas: Gloria,  Xandra, María, Elisabet, Sheila, Ana, Trying_mom, Rocío, Lady Marlo, Laura, Teresa



   (Este es un relato escrito entre varias personas. Cada una ha trabajado una parte diferente, con su propio estilo, pero todas han contribuido a que sea un gran relato. Se irá publicando cada día un relato y, a final de mes, se publicará el relato completo. Se puede seguir la serie de relatos aquí: Truculentas)


        Las dos mujeres tiraron la una de la otra con todas sus fuerzas, con cada fibra de sus cuerpos y con todo el empeño de sus voluntades puesto en escapar de allí. Una mano de Asier trató de detenerlas, pero el agarre no fue firme y no logró retenerlas.

        Atravesaron la puerta lanzadas, aterrizando en un enredo jadeante del que necesitaron unos momentos para desenredarse. Después, en un arrebato tan repentino como liberador, Blanca rompió a reír y Victoria se contagió, con carcajadas nerviosas que duraron hasta que se quedó sin aire.

        —¿Dónde estamos? —preguntó Victoria en cuanto pudo hablar, aún esforzándose en respirar a un ritmo normal.

        —¿Sinceramente? —Tras dejar de reír, Blanca se apartó varios mechones rubios que le caían sobre los ojos y se puso en pie con algo de dificultad—. No tengo ni idea. No hay nadie intentando matarnos, me conformo con eso.

        Se encontraban dentro de la casa, eso era lo único que Victoria tenía claro. Parecía un vestíbulo mal iluminado, amplio y de paredes frías, pero no recordaba haber pasado por allí o que alguna de sus versiones lo hubiera hecho. Se acordaría de la escalera central, enorme y cubierta por una alfombra granate que había visto días mejores. Se acercó para verla con más detalle. El pasamano olía a metal viejo y aún se veían unas pequeñas gotitas marrones que no habían limpiado bien. Todo aquello llevaba allí desde tiempos inmemoriales, y algo le decía que no era la única que había caído en la trampa de internarse en la casa.

        —¿Y ahora? —preguntó mirando hacia lo alto de las escaleras. Estas se curvaban hacia la izquierda y no se veía adónde llegaban.

        —Sigues haciendo preguntas estúpidas. Solo hay un camino. 

        —Ya no me fio de nada —se excusó Victoria, y siguió los pasos de Blanca escaleras arriba.

        —Y haces bien —respondió su compañera, quien avanzaba con decisión.

        Los peldaños continuaban sin tener fin. Tras subir al primer piso, se enroscaban hacia el otro lado y seguían subiendo. Curva tras curva, vuelta tras vuelta, seguían ascendiendo, y Victoria ya no sabía dónde estaban, ni tampoco intentaba saberlo. Había aprendido, bastante por las malas, que si la casa no le ofrecía alguna alternativa era porque no la había.

        La ascensión no había terminado cuando llegaron a la encrucijada que Victoria estaba esperando, aunque en su fuero interno deseaba no encontrarla nunca. Un pasillo estrecho, apenas suficiente para una persona.

        Pasó al lado de la exgata y se internó en él. Apenas había dado tres pasos cuando se topó con una puerta. Esta vez no dudó al extender la mano hacia el pomo, pero este no cedió en ninguno de sus intentos por abrirla.

        —Qué raro —dijo, aunque luego no respondió a las preguntas de Blanca.

        En el pasillo no había ventanas y hasta la puerta no llegaba casi nada de la luz que iluminaba la escalera. Por eso deslizó las manos por toda la superficie. Estaba muy fría y era lisa excepto por unos huecos que encontró bajo el pomo, en el lugar que sería para la cerradura.

        Se arrodilló para intentar verlo mejor. Deslizó despacio los dedos por allí y esos extraños símbolos que recordó haber visto en otras puertas dejaron de serlo para formar una única e inconfundible palabra: Blanca.

        —Aquí pone tu nombre —le dijo a la otra mujer, que estaba apoyada detrás de ella tratando de ver lo que veía ella.

        Cambiaron de posiciones para que Blanca pudiese comprobarlo por sí misma.

        —Es verdad —dijo sorprendida, y luego se incorporó.

        La puerta se abrió con docilidad en cuanto rozó el pomo.

        —Creo que es para mí. Solo para mí —añadió, aunque no hacía falta: Victoria también había llegado a esa conclusión—. Gracias. Por no dejarme atrás —especificó Blanca, y Victoria se encogió de hombros para no darle importancia—. No todas lo hubieran hecho.

        Las dos supieron que esa última frase era una certeza más que una suposición.

        —Tú también me has ayudado —dijo sin saber muy bien cómo actuar. Nunca se le habían dado bien las despedidas, pero quedarse en silencio le resultaba demasiado incómodo.

        Le dio la impresión de que Blanca iba a decir algo, pero esta terminó por menear la cabeza con los ojos brillantes. Después giró sobre sus talones y dio el primer paso hacia la puerta. Victoria se quedó esperando hasta que Blanca desapareció al otro lado. No había podido ver nada de lo que le esperaba allí, solo una impenetrable luz blanca que la cegó un poco, pero a juzgar por la sonrisa que puso Blanca cuando la abrió, no había sido así para ella.

        Se sintió más sola incluso que la primera vez que recorrió unos pasillos similares y a la vez muy distintos. La caminata no duró tanto, o al menos se le pasó mucho más rápido que antes. La siguiente puerta apareció de frente, en el final de las escaleras. Era muy parecida a la de Blanca, por eso lo supo antes de comprobarlo. 

        Era su puerta, la que llevaba grabado su nombre; la que reconoció su contacto y se abrió en cuanto tocó el pomo.



Escrito por Laura Morales Arguijo:

martes, 15 de marzo de 2022

Las Truculentas: Tras la puerta (IX) - No seas tímida - Lady Marloo

Un pasillo medio en ruinas. A la derecha, puertas en una pared pintada que parecen contener pesadillas en su interior. En la parte inferior, el título: TRAS LA PUERTA Subtítulo: Una historia truculenta y escalofriante. Las Truculentas: Gloria,  Xandra, María, Elisabet, Sheila, Ana, Trying_mom, Rocío, Lady Marlo, Laura, Teresa



   (Este es un relato escrito entre varias personas. Cada una ha trabajado una parte diferente, con su propio estilo, pero todas han contribuido a que sea un gran relato. Se irá publicando cada día un relato y, a final de mes, se publicará el relato completo. Se puede seguir la serie de relatos aquí: Truculentas)



        Ahora sabía que Blanca era una de las dos mujeres, pero… ¿quiénes serían las otras dos personas?

        Examinó la habitación con la mirada . A su lado parecía estar la puerta de la vez anterior. Sabía que esa no era la solución; no estaba dispuesta a repetir un error y que aquel bucle comenzara de nuevo. Intentó buscar otra forma de salir de allí cuando una voz masculina la sacó de sus pensamientos:

        —No seas tímida, aquí hay hueco para una princesa más. —Aquellas palabras le produjeron escalofríos, pero qué podía hacer. Tampoco tenía otra opción.

        Ella asintió y, sin saber muy bien qué hacer, se acercó a la cama. Había dado un par de pasos cuando se dio cuenta de que ya conocía aquellos cuerpos y que no era la primera vez que los veía desnudos y sudorosos, entre las sábanas.

        Era cierto, ahí había empezado todo. Por eso había decidido aceptar la estúpida propuesta de la gata.

        Aquel día todo parecía que iba bien, había terminado de preparar todos los envíos que tenían que hacer en el almacén, el capullo de su jefe la había dejado salir antes y coincidía que su novio estaba de paso por allí. Qué más podía pedir, ¿verdad? Pues quizás, no habérselo encontrado tirándose a una de sus compañeras.

        Pero aquello, aunque pareciera irónico, no era lo más importante, ¿Qué hacía Asier allí? Y además, ¿por qué la estaba tratando como a una desconocida? Estaba claro que mientras le metía la lengua a su compañera mucho no se acordaba de ella, pero ¿ahora? ¿Asier? ¿Haciendo un trío?

        A ver, ella estaba bastante satisfecha con su novio. Bueno, tenía que dejar de llamarle así. Él nunca había sido la cosa más pasional del mundo. Siendo sinceros, era más bien paradito y, sobre todo, no era innovador. Al parecer, la infidelidad no era lo único que desconocía de él.

        Volviendo a la cama, ¿qué hacía ella también allí? Intentó mantener la calma. Asier, Blanca y… ¿ella?, habían vuelto a la acción. Estaba tardando demasiado. Tenía que pensar algo, y unirse era la única solución.

        Una idea pasó por su mente mientras se desvestía. Empezaría a liarse consigo misma. Es verdad que era raro, pero quizás sería lo menos incómodo teniendo en cuenta que no le apetecía probar la nueva versión empotradora de su exnovio ni entregarse a la pasión con una exgata. 

        Y así lo hizo, si se puede llamar a eso hacerlo. En cuanto le acarició la piel, desapareció aquella versión de sí misma, cosa que no percibieron los demás componentes de aquella cama. No tenía escapatoria: volvían a ser tres y acababa de empezar a ser el centro de atención.

        Por algún motivo, aquella situación se estaba empezando a volver agradable, quizás demasiado. Por un momento, incluso dejó de pensar: estaban pasando y haciendo cosas que no creía posibles, pero que no le sentaron nada mal. Daba la sensación de que su racionalidad se había esfumado con los besos y las caricias. Cada parte de su cuerpo estaba siendo atendida por sus dos acompañantes, y tampoco quería apresurarse a renunciar a ello. ¿En qué otra situación iba a verse así?

        Pero Blanca no parecía pensar lo mismo cuando decidió centrar toda la atención en Asier y descender por su cuerpo a besos. Una parte de Victoria se encendió, pero esta vez, no era precisamente el deseo. ¿Qué le estaba pasando? No lo sabía, pero quería que parasen. No aguantaría mucho más viendo cómo Blanca y Asier…, en fin, no quería seguir viendo eso. Aquello sirvió para que sus ideas se aclararan y volviera al plan inicial.

        A su lado había una serie de lazos rojos y un antifaz, que por todas aquellas novelas «románticas» que había leído, sabía muy bien cómo usar. Ataría a Asier a la cama y así podría ganar tiempo, y sobre todo haría que ellos dos, bueno, parasen.

        Apartó suavemente a Blanca de encima de Asier, a quien cubrió los ojos con el antifaz. Una vez con ellos tapados, y sin dejar aquel juego que habían empezado de caricias y besos, Blanca le guiñó el ojo. Pudo ver entonces que aquella mujer no era una versión, pues parecía saber cuáles eran sus intenciones. Daba la sensación de que la ayudaría. Ambas ataron al hombre que yacía en la cama.

        Quizás no le habían atado de la manera más seductora; Blanca no era conocedora de esas técnicas. Si salían de esta, le recomendaría alguno de sus libros favoritos. No obstante, esperaba que fuera suficiente para poder escapar. Ahora, solo tenían que descubrir cómo.

        —Mmm, mis chicas malas. Cómo me gusta cuando os ponéis así. 

        Ellas se acercaron y continuaron. No podían dejar que él sospechara, eso solo complicaría las cosas. Esta vez la idea fue de Blanca, quien volvía a estar encima de Asier mientras besaba a Victoria.

        —Su nombre, tenemos que descubrir su nombre —dijo con los labios demasiado ocupados como para que Asier la escuchara.

        Fue entonces el turno de Victoria, quien gritó con todas sus fuerzas.

        —¡ASIER!

        ¿Cómo no se le había ocurrido antes?

        Una puerta, se dibujó en la pared y ambas corrieron en su dirección. Victoria llegó al umbral. Blanca estaba a punto cuando ambas advirtieron que Asier se había desatado y corría hacia ellas. Sabían que no las dejaría escapar.

        Blanca frenó en seco y se giró. Asier iba a alcanzarlas; por su culpa, Victoria estaba allí. Ahora tenía que salvarla.

        —Vete sin mí. Yo me encargo.

        Unos brazos tiraron de ella.

        —Yo sola no puedo.

        Eran los brazos de Victoria. ¿Habría sido suficiente?



Escrito por Lady Marlo: