miércoles, 16 de noviembre de 2022

El Último Hotel - Las Truculentas - Sheila Moreno Griñón

 


SHEILA MORENO GRIÑÓN


¿Cómo empezó tu periplo en Las Truculentas? ¿Fue voluntario o te secuestraron y torturaron?

Me secuestra… Digo… Bien. Mario me invitó en un momento en el que estaba muy mal anímicamente y lo cierto es que le debo un montón porque me ha ayudado a seguir escribiendo. Así que le debo mucho.

Lo de las torturas vino después, pero te acostumbras.

¿Qué son Las Truculentas para ti? ¿Cuánto hay de Síndrome de Estocolmo en tu respuesta?

Lo dicho, estar en Las Truculentas fue mantenerme escribiendo. Los retos y poder escribir terror (mi gran pendiente en esta vida literaria es escribir una novela de terror), me vienen superbién.

Todas las trucus son majérrimas.

Hay poco de Síndrome de Estocolmo en mis respuestas, prometido.

¿Qué pensaste cuando empezó el #ProyectoHotel?

Bua, me encantó. Además creo que todo fluyó muy bien y nos compenetramos enseguida, no creí que fuera un proyecto tan divertido de hacer.

¿En qué te inspiraste para escribir tu relato? ¿Por qué no escribiste sobre unas tranquilas vacaciones en Torrevieja?

Podría haber escrito sobre Torrevieja, que tiene sus cosas turbias, de hecho ahora quiero escribir sobre ello xD. 

Hay un concepto en la literatura que me gusta mucho, pero si lo explico será spoiler.

¿Qué te aporta escribir truculencias?

Muchísimo. Me encanta poder pensar en conceptos chungos y sacar lo peor de mí.

Si te diera un millón de euros, ¿dejarías de escribir esas cosas tan sangrantes? ¿O los usarías para probar las truculencias antes de escribirlas?

Seguiría escribiendo, puede que contratara a alguien para que las probara xD.

¿Qué te gustaría decir a quien vas a sentar en tu mesa de torturas?

“¿Si el amor lo puede con todo, por qué no puede con 47 puñaladas?”

¿Y al lector que se acerca a tu relato?

Espero que lo disfrutes ^^.


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